martes, 26 de julio de 2011

viaje en barco


3/Mayo/2011

“VIAJE EN BARCO”

Todo empezó cuando arribe a navegar, yo ya estaba arriba en el barco, poco después de mi apareció, camino a la reunión, fue cuando la vi, no le di importancia es un echo cotidiano, ver a nuevas personas en cada viaje, pero fue hasta que los mechones obscuros que le cubrían pasaron hacia atrás de su espalda, todo empezó ahí, mi vista se poso sobre aquella dama que zarparía junto al resto de la tripulación, junto a mi, ella llego corriendo a la reunión y justo a tiempo pues el capitán daba las ultimas indicaciones y revisaba que todo estuviera en orden, era evidente que para llegar a la reunión tuvo que correr bastante lo que causaba una respiración agitada, su respiración agitada, hizo que con cada inhalación aumentara el tamaño de sus pechos, irremediablemente mi vista fuera aparar a ese lindo vestido colorido sin tirantes intermediando un poco mas arriba que abajo tapándole lo suficiente para evitar ver la cima de la montaña pero dejando al descubierto la falda de la montaña.

Era fantástico como con cada inhalación crecían las formaciones rocosas y arenosas con cada exhalación desciende el voluptuoso volumen que adquirían al inhalar aire, pero ambos movimientos eran tan sensuales que cuando menos me di cuenta deje escuchar las indicaciones de el capitán, termino la reunión y salí alguno instantes después de ella, para no seguirla ni acosarla, como no preste atención a las indicaciones de el capitán o si lo hice pero a medias, mi trabajo fue torpe y lo hice con dudas no estaba seguro de nada, en mi cubículo por la noche, me rascaba como un oso en el bosque cuando pega su espalda contra un árbol y empieza a moverse para saciar su comezón, pues eso hice yo, pues en alta mar había muchos mosquitos que no me dejaban en paz.

Así pasaron días, semanas, meses, sin tocar puerto, solo 11 tripulantes y el capitán hechos mar adentro, el morbo cada hora, cada minuto aumentaba mas y mas, cada vez que le miraba ya sea con un colorido o sobrio vestido escotado, con blusas provocativas, con su chámara puesta, no importaba la vestimenta, en aquellas montañas no importaba si estaban cubiertas de nieve, o las hojas de los arboles cubrían gran parte o pequeña parte de la montaña, yo quería estar en aquellas montañas, cada vez mi fijación por aquella dama aumentaba, yo pretendía ser menos obvio y solo daba un rápido vistazo, cuando me percataba de que sentía mi mirada giraba mi cara en sentido contrario y golpeaba con una palma mi frente la cual estaba hinchada como tronco en el cual un oso tenia noche tras noche sin faltar, irse a rascar en ese tronco.

En el mismo tronco en el cual el oso se rascaba, en una rama alta y gruesa, se encontraba al igual que el oso, cada noche sin fallar, una serpiente esperando y merodeando a su presa, serpiente que ha llevando años sin comer, solo podría esperar saborear ese manjar, mas debía ser muy cautelosa pues si su presa se daba cuenta correría y la vieja serpiente no podría comer, aquella noche. La serpiente era sigilosa, astuta y solo esperaba el momento apropiado para estirar su cuerpo, abrir su gran boca y clavar sus colmillos y su veneno dentro de su presa. A la serpiente la idea de saciar su hambre de una vez por todas la hacían enloquecer, quien diría que la vida en las montañas seria tan dura.

Pero por mi parte yo no podía vivir en las montañas, ni siquiera poner un pie sobre ellas menos pensar en escalarlas, para nada al igual que el hambre de la serpiente mi deseo sexual era grande y el pensar saciar lo me atormentaba pues no sabia como, gritaba en mi mente, planeaba, analizaba, pero cada plan cada análisis era descartado por una inquietante ira de desearla tanto y no tenerla, pero un caballero debe controlare, por eso golpeaba mi frente a menudo para volver en mi, me calmaba respiraba hondo y volvía a mirarla, así estuve meses pero no era suficiente cada vez necesitaba ver y ver mas pero cada vez lo hacia menos tiempo y mas disimuladamente para no levantar sospechas...
Al fin, tierra, desbordamos de el barco y todo termino no la volví a ver ni su nombre me aprendí pues nunca fui a preguntar pues sabia que si me acercaba a esa dama no soportaría las ganas de talar los arboles que la cubrían, aun así esa tala se llevo acabo y la serpiente murió, tan perfecta quiso hacer su casería que nunca la realizo, vivió toda su vida con esas ansias, toda su vida duro un viaje en barco, pues cuando se obsesiono por los hermosos senos de aquella mujer, por la suave y cálida piel que lucia con lindo y provocativos vestidos escotados, por la sensualidad de los movimientos que su cuerpo realizaba, por su bella sonrisa, pero sobre todo esos senos que lo hechizaron conduciéndolo al delirio mental simulando toda una vida, tomando por ese viaje en barco a la hora que tuvo de clase de ingles, por la tripulación a sus compañeros de clase, por capitán a su mentor, esos arboles que quería talar, la vestimenta de la hermosa señorita que lo cautivo, los senos de aquella chica los imagino como las montañas, la serpiente no era nada mas ni nada menos que su virilidad erecta, y la presa de la serpiente sencillamente aquella chica, todo el viaje en verdad duro ciento cuarenta y dos clases, ciento cuarenta y dos horas, todo eso termino. Ambos se graduaron y no volvieron a verse. ¿Que pensaría aquella chica de los pensamientos y deseos de su caballero? ¿Se habrá dado cuenta de lo que causaba en el? ¿Vestiría cada vez mas provocativa y encantadora por un morbo, un gusto que le causaba, enloquecer a aquel joven?

“LU-EN GON-BER”

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