08/Marzo/2014
EL
CANTO DE UN GAROU CONTEMPORANEO
Capitulo 2: Perdida total.
Capitulo 2: Perdida total.
Es
el sexto mes desde que mi amuleto, mi tesoro, me ha regalado tanto como pudiera
desear, dinero, fama, éxito, salud, amistad, amor, felicidad, tranquilidad, diversión,
etc. Los sueños se hacen cada vez más claros, la visiones y fantasías al estar
despierto se repiten constantemente, aquella mascara tiki es el origen de todo
cuanto poseo en la vida.
Todo
va de maravilla hasta este punto de mi historia – Si entiendo, continua. –Inquiría una voz
omnipresente, así lo hice. Un día cualquiera – Continúe con el relato que me
solicito aquella voz después de la pequeña conversación que tuvimos. ¡Lunas!
Pero si eso no se los he dicho a ustedes, Se preguntaran de que voz hablo pero
ni yo mismo la conozco, en fin, la historia que les narro es la misma historia
que le conté a la voz. – Me encontraba ejercitándome entrando la noche en algún
parque, en un movimiento casual mi vista se fijo en una chica la cual corría
junto con su cachorro, me causo un sentimiento interno muy peculiar y conocido,
era el mismo que se hacía presente en todo mi ser en cuanto tenía un sueño
extraño, como el que ya les relate. El perro se acerco a mí y me empezó a
ladrar con gran furia que se apodero de él.
- ¡Boli!
¿Qué te sucede? ¡Déjalo en paz! – Se acerco la joven.
-Despreocupa
no pasa nada. –Argumente mientras daba un paso frente, pero eso inquieto mucho
mas a “Boli” por lo cual decidí retroceder y tratar de moverme lo menos
posible.
-Discúlpame.
–Dijo algo apenada por la conducta de su compañero canino. –El normalmente es
un encanto – Continuo diciendo.
- Si,
quizá sea el aroma a gato que traigo – Brome y reímos juntos. – El pequeño es
Boli, Yo soy One Wisetown ¿Y tu? – Atine a preguntar.
-
¿Eres extranjero? ¡Tu español es perfecto, ni acento tienes! – Comento sorprendida
mi interlocutora. – Mi nombre es Violeta. Encantada de conocerte One.
Le
pase mis datos y ella los suyos salimos varias veces. Recuerdo que la primera
vez que la bese pensé que sería la última que la viera porque tuve una visión en
automático, en la visión note un gran cráter en el suelo, un lago y la silueta
de esa criatura otra vez, presencie como la atravesaban con una guadaña muy
extraña, pero lo que me aterro fue sentir ese dolor en carne propia, ¡pero que
bochorno! ¡La beso y salgo corriendo sin decir nada! –Rio mi auditorio
conformado por una voz omnipresente. – ¡No te rías! – Dictamine refunfuñando.
Aquella
misma noche, caminando a metros para llegar al departamento me pareció ver que
Boli salía de la ventana del segundo piso y se alejaba saltando entre los
techos de las casas vecinas con un objeto en el hocicó- Debo estar loco- Pensé.
Dos
hombres salían de la puerta principal interesados en seguir a Boli pero uno de
ellos aventó una bomba molotov por la ventana en que salió Boli, esta exploto destrozando
todo el interior. Sentí como la sangre me hervía y la cólera se me subió a las sienes.
–Hi… -No logre terminar mi ofensa pues el otro tipo se percato de mi presencia,
me sujeto de la ropa y me alzo, me proyecto contra la pared sin soltarme y me
pregunto “¿Dónde esta?” acciones que le tomo menos de dos segundos.
No
logre comprender de inmediato lo que pasaba, el ruido de la explosión me dejo atónito,
el enfado fue sustituido por la sorpresa y el pánico al no poder asimilar la inmensa
fuerza de aquel sujeto, su gran velocidad y aquella aura que expedía. – No se
de que hablas – Le conteste temblando en miedo – ¡Espera! ¡Malditos mi
departamento lo an volado! ¡Me las pagaran! –Tan pronto termine de hablar sentí
como el otro sujeto que se encontraba parado en la pared me tomo del cabello
para terminar de usar mi cabeza como un clavo contra la pared, sorprendente mente aunque me encontraba desvanecido pude sentir cada golpe que
me dieron, escuche la voz de Violeta, gritos, disparos para proseguir con un
desmayo dentro de mi desmayo.
Al
tomar conciencia de mi me encontraba sobre un gran sofacama en el departamento
de Violeta el cual estaba todo quemado, mis heridas habían sido tratadas, en el
suelo, el techo y las paredes se veían montones de sangre, una inusual cantidad
de ceniza y un cadáver decapitado al cual reconocí como el padre de Violeta. Ella
se encontraba sentada en el suelo y recargada en el sofacama donde yacía yo,
note que había llorado mucho.
Lu-En
Gon-Ber.