miércoles, 8 de mayo de 2013

cuidados

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08/mayo/2013

Cuidados


Me encontraba sentado en la oscuridad de mi oficina, reflexivo sobre mi gran sillón de piel, enfrente de mi un gran escritorio de madera de roble encima de este los documentos parte de mi investigación, el sonido del granizo golpeando el ventanal a mis espaldas era relajante, deje mi puro sobre el cenicero de mármol al lado de el mi ínter comunicador apagado pues le dicte a mi secretaria que nadie me interrumpiera, mi mano ahora libre apreso un baso contenedor de whisky en las rocas le di un gran sorbo agh!! fue mi exclamación deje el baso vacío sobre el lugar donde lo tome, volví a poseer en mi mano mi puro mientras consumía una inhalada mas revise milímetro a milímetro mi oficina ambientada como aquellas oficinas de los detectives privados de la década de los setenta justo como en las películas se mostraban, siempre tuve un fetiche por tener una oficina así y las fantasías realizadas en ella an sido muy placenteras, mientras mi mente fabricaba estas confecciones deje caer mi cuerpo hacia atrás reclinando el sillón, avente bruscamente el puro sobre el cenicero sobre el que estoy y descansando los brazos en las recagaderas laterales, solté un gran suspiro conjuntamente el humo fumado no pude evitar irritarme y sentir una gran inquietud.

Me levante de sobre salto, con la energía renovada, dirigiéndome hacia la pared que esta frente a mi vista, en el vértice de ese muro y el que se encuentra a su derecha, pongo el seguro de la puerta que esta puesta en la esquina que forman ambos muros, me asome por el binocular asegurando mi completa soledad, volteo la vista hacia la izquierda y veo ahí una replica de la pintura el “faro” tome un extremo y lo deslice abriéndolo como una puertesilla gracias a las bisagras que tenia del lado opuesto, al ver la caja fuerte, escucho pasos sobre el pasillo, rápidamente giro mi cuerpo hacia la puerta y apunto el revolver que sierpe guardo en la bolsa interior de mi saco, siento como mi ritmo cardiaco e acelera y como un sudor frío recorre mi frente, la persona a fuera a pasado de largo, tome un respiro, acto seguido me dedico a poner la contraseña 3 izquierda, 11 derecha, 9 derecha y 5 izquierda, jale la manija de la caja fuerte y de un “clik” la abrí, tomo un cubo de plomo con medidas 24cmx24cm24cm, cierro la caja y pongo la pintura de su forma habitual, común y nada sospechosa, camino a la esquina contraria, al llegar al otro extremo me tomo con un garrafón de agua natural acomodado sobre su mueble expedidor, quito el garrafón con cuidado de no mojar mucho la alfombra de terciopelo negro y con un diseño de un tigre de bengala echo con hilos de seda, coloco sobre el espacio destinado a embonar el garrafón sobre su expendido aquel bloque de plomo que antes coji, su peso y sus dimensiones son las idóneas lo presiono y doy dos vueltas en sentido contrario a las manecillas del reloj, el expedidor reacciono abriendo el compartimiento secreto, al abrir golpeo contra el suelo, me inque y tome la llave de plata fina que se encontraba en la parte interior de aquel compartimiento el cual inmediatamente cerré, removí el bloque de plomo lo deje enésima de una repisa ya habrá oportunidad de ponerlo de nuevo en su lugar dentro de la caja fuerte, con el mismo cuidado coloco el garrafón en su lugar con la llave siendo estrujada con fuerza en mi mano derecha doy pasos violentos de nuevo al escritorio tomo asiento sobre el majestuoso sillón, sirvo mas whisky dentro del baso y lo bebo todo de un sorbo, la llave obtenida tan cuidadosa y secretamente la coloco por debajo de la plancha del escritorio debo tener cuidado de donde la colocaba pudiera ser que por accidente activara la alarma de emergencia y de ser así tendría en menos de cinco minutos a todo la policía de los ángeles sobre mi oficina sin ninguna razón, al acertar en la cerradora oculta le di vuelta un nuevo sonido de aprobación se hizo notar y el eco retumbo posiblemente por todo el edificio, espere unos minutos mientras fumaba un puro para que los curiosos que estuvieran a estas horas de la noche en el edificio dejaran pasar el sonido producido y por consiguiente se alejaran, terminado el producto tabaquino, deslice la parte superior del escritorio hacia el lado apuesto del que me encontraba sentado, sin importarme tirar los archivos y adornos decorativos que se encontraban sobre este, hasta ahora todo bien, nadie se había acercado a mi oficina, con la cortina desplegada, el seguro de mi puerta puesto, tanto compartimiento secreto y claves para conseguir lo que esta por debajo de mi escritorio en el segundo piso falso, yo Cartel Wislong tenia asegurado que nadie se enteraría de mi obsesiva búsqueda hasta después de muerto, me sentia seguro.



LU-EN GON-BER