Hola: Este es un escrito que a echo una amiga mía Georgina Rodrigues a la cual le pedi el favor me dejara publicar esto, espero ea de su agrado.
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11/Febrero/2010
“Ángel/Siempre...”
Ese día, el primero soleado después de muchos lluviosos, donde el sol brillaba intensamente, se perdía en las profundidades de su mente.
Los alegres rayos jugueteaban por el pasillo del transporte, reflejándose en diversos ojos, en las ventanas, chocando con el cabello de tal o cual individuo.
Los alegres rayos jugueteaban por el pasillo del transporte, reflejándose en diversos ojos, en las ventanas, chocando con el cabello de tal o cual individuo.
Su mente, divagaba muy lejos de ahí, perdida entre las nubes que se antojaban suaves, en el viento liviano que movía las hojas de los arboles... Acercándose a su destino, o alejándose del pasado.
Su voz..¿Dónde estaba? Sabía que aun estaba dentro de sí, pero sentía que se perdía, de manera lenta y dolorosa.
Recordaba aquellas épocas de encierro y dolor; Era ese mismo dolor el que la levantaba día con día y le forzaba de vez en cuando a estructurar una sonrisa.
Su soledad podía percibirse en cada rincón de su piel, y el sol que daba de lleno en su rostro no parecía darle más luz, pero si mas oscuridad.
Su mirada clara, se hallaba perdida. Fija pero ausente; Su alma ¿Qué decir de su alma?
Su soledad podía percibirse en cada rincón de su piel, y el sol que daba de lleno en su rostro no parecía darle más luz, pero si mas oscuridad.
Su mirada clara, se hallaba perdida. Fija pero ausente; Su alma ¿Qué decir de su alma?
Estaba rota, destrozada y sin muchas esperanzas de levantarse. Escondida en aquel sitio, prefiriendo el exilio a un nuevo dolor innecesario. Así, ambas fundidas en una seguían un ritmo fijo. Caminando de la mano, pasado y presente, pero siempre sola.
Esa cueva oscura, ese recinto solitario no era desconocido. Había aprendido con el paso del tiempo a vivir en él y a ver a través de lo invisible; A sentir la oscuridad, y a caminar en ella sin tropezar, preguntándose cuando vería a alguien más.
Los caminos son simples trazos, no existen. Sólo se hacen reales al caminar en ellos, y sólo es uno el que eliges, así creas que caminaste por muchos de ellos seguirá siendo el mismo y, tal vez lo que creíste muchos, eran solo torceduras.
Algunos vamos en línea recta, sin fijarnos en los baches, cayendo en profundos abismos de los cuales no pensamos que tengamos salida.
Algunas veces, llegamos al mar; A ese esplendido cielo. Sentimos esa brisa, la sal en los labios, el agua clara...
Algunas veces, llegamos al mar; A ese esplendido cielo. Sentimos esa brisa, la sal en los labios, el agua clara...
Otras veces llegamos a la montaña más alta, donde abunda la nieve, donde nos es casi imposible respirar, y el viento hiere nuestra piel de forma delicada, casi imperceptible, pero... Dicen que las pequeñas heridas son las que más dolor nos causan.
¿Quién sabe? Podemos llegar a bosques donde el verde ataca la pupila y el frescor del verano da sensación de frialdad.
Siempre hay miles de destinos todos parte de un Gran Todo, y ese gran todo, solo es parte de un pequeño universo conformado solo por uno mismo como individuo.
Cuando te enamoras es solo el deseo de unir un sendero con otro. Continuar el camino juntos, y sentir que la paz esta ahí, a pesar de que el camino sigue y sigue.
¿Cuántas veces eso no nos causa confusión? Muchas.
Pero muchas más compartimos el camino con muchos otros. como una gran carretera. Como una perfecta telaraña, suave de corte fino, delicada.
Así sabe ella que es la vida, así la ve, así la siente.
Así sabe ella que es la vida, así la ve, así la siente.
¿Y los deseos? No suele pedirlos...
En ese oscuro sendero, donde ella tenía una pequeña vela eterna. Miró una figura extraña, desconocida; Sabia de su sufrir, y le amo desde ese momento. Camino lentamente y su pequeña vela poco a poco mostraba el dolor y la oscuridad.
No sabía si podría iluminarlo. No tenía idea de si el fuego podría terminar. Pero la vida solo es una, y decidió tomar su mano.
A determinada distancia, acerco la suya a él, sabiendo que muchas veces la evitaría, con ese instinto en el pecho y aun así no retirándola.
A determinada distancia, acerco la suya a él, sabiendo que muchas veces la evitaría, con ese instinto en el pecho y aun así no retirándola.
El individuo miro por un momento que no puedo medir: Tal vez días, tal vez años... Y se decidió al fin...
¿Podrían seguir ambos el camino al lado de la vela eterna..?
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¿Podrían seguir ambos el camino al lado de la vela eterna..?
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Al nacer tu lloras y todos ríen. Vive de tal forma que al morir tu rías... Y ellos lloren.
No te sientas mal. Para vivir hay que morir en vida, y si lo haces eres afortunado: Abrirás los ojos a un nuevo tipo de conocimientos.
Ve mas allá de lo que te rodea. Mira en ti, porque solo en ti esta la respuesta a tus dudas, a tu miedo.
No culpes al universo por tus desgracias: Al final todo obtiene recompensa y a pesar de ello, no la esperes ni hagas falsas expectativas; a veces la recompensa más grande no tiene siquiera un tamaño físico normal.
Si el dolor se clava en tu pecho, si sientes que ya no puedes llorar más, mira al cielo, y siente la brisa del viento, deja que se lleve tu pesar y si llueve, siente su frialdad, esas gotas que queman porque el cielo llora por ti.
No dejes de creer. Todo sigue en pie, y si el mundo se derrumbó, no crees falsos cimientos en las ruinas; Cava más profundo a como la ultima vez y echa las raíces nuevamente, alza la voz y verás que al menos habrá una persona que te mire, que te escuche. Mira a sus ojos sin temor, porque ese es amor.
No dejes de creer. Todo sigue en pie, y si el mundo se derrumbó, no crees falsos cimientos en las ruinas; Cava más profundo a como la ultima vez y echa las raíces nuevamente, alza la voz y verás que al menos habrá una persona que te mire, que te escuche. Mira a sus ojos sin temor, porque ese es amor.
El tren llegó a su destino. Ella bajo lentamente, caminando entre una gran multitud y a pesar de ello, sintiéndose sola. Miró a todos lados nuevamente como hacia a diario desde hacía mucho tiempo atrás ,con la esperanza de ver a esa persona, sin resultado, pero con la firme corazonada latiendo en su espíritu.
“Georgina Y. Rodríguez”
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